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May 13

Un caserío vasco para una bodega castellana

Dehesa de los Canónigos en la localidad de Pesquera, muy cerca del Monasterio de Valbuena (actual sede de las Edades del Hombre) es una de las bodegas con más pasado, presente y futuro de la Ribera del Duero. A pesar de comercializar sus vinos desde 1988 cuenta con una larga historia que le lleva a ser el primer repoblador de la vid tras una plaga letal de filoxera que afectó a casi toda Castilla. Estas tierras fueron durante siglos propiedad del clero hasta la Desamortización de Mendizábal. Dehesa de los canónigos es, por tanto, el recuerdo de aquellos tiempos, aunque quede muy poco de aquella época.

Dehesa de los Canónigos (Valladolid)

La Familia Lecanda se hizo con una finca que actualmente cuenta con 600 hectáreas (una hectárea es como un campo de fútbol, para hacernos una idea), a la que le dió forma construyendo un caserío típico vasco-navarro con el que honrar sus orígenes. Ahora son los Sanz quienes se esfuerzan en mantener el mimo que los viñedos y la bodega merecen, y desde que se lanzaran a producir vino no han hecho más que cosechar éxitos nacidos del cariño y el trabajo. Belén Sanz es una de las enólogas con mayor prestigio en la Ribera del Duero y tuve la suerte de descubrir con ella y su familia los secretos que se esconden en sus barricas.

Dehesa de los Canónigos (Valladolid)

Dehesa de los canónigos es interesantísima propuestas enoturística y se pueden visitar sus instalaciones, con ese gigantesco caserío blanco con los entramados de madera por fuera que hace pensar que nos encontramos en las montañas de Euskadi. Durante la época de vendimia hacen rutas en globo y sus plazas se agotan nada más salir.

 

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